CITA DE LA SEMANA

CITA DE ESTA SEMANA

"Nos parece que vemos algo y entendemos algo. Pero en verdad solo tenemos un vago indicio de cuanto ocurre a nuestro alrededor, como el caracol lo tiene de la luz del sol, la lluvia y la oscuridad."

Peter D. Ouspensky. Tertium Organum
"






Una sencilla y potente plantilla para tu diario

Uno de los libros a los que vuelvo repetidamente es Feeling good, del Dr. David Burns. Centrado inicialmente en la depresión, el Dr. Burns plantea su teoría de que 
the negative thoughts that flood your mind are the actual cause of your self-defeating emotions


Desde esta perspectiva, pertinentemente establece la diferencia entre la tristeza y la depresión: mientras que la tristeza sería el resultado de una comprensión acertada de lo que está sucediendo, la depresión sería el resultado de una comprensión distorsionada de la situación. La diferenciación, además de ser pertinente, nos sirve para llevar la propuesta al ámbito de las emociones en general.

El modelo del Dr. Burns plantea un circuito interno de respuesta a los acontecimientos que podríamos representar así:



Con frecuencia, cuando utilizo este modelo en sesiones de coaching individual y de equipos y en talleres de mediación de conflictos, surgen dudas entre algunos participantes sobre el hecho de que los pensamientos sean anteriores a los sentimientos. A veces, surgen también dudas sobre el hecho de que sean dos cosas diferentes.

Sobre la primera, es cierto que hay a veces una cierta confusión sobre la diferencia entre emociones y sentimientos. En su precioso libro Looking for Spinoza: Joy, sorrow and the feeling brain, el Dr. Antonio Damasio explica que
Emotion and related reactions are aligned with the body, feelings with the mind. The investigation of how thoughts trigger emotions and of how bodily emotions become the kind of thoughts we call feelings provides a privileged view into mind and body


Según Damasio, las emociones son el resultado de una larga cadena de reacciones que se originan en nivel de regulación metabólica, el sistema inmunológico y los reflejos básicos, mientras que los sentimientos son el resultado del paso de las emociones por el lenguaje de la mente. Podríamos sintetizarlo diciendo que sentimos las emociones y las convertimos en sentimientos cuando las nombramos o verbalizamos. De ahí, probablemente, provenga la segunda de las dudas citada más arriba: el hecho de que podamos traducir una emoción al lenguaje de la mente puede llevarnos a no diferenciar lo que pensamos de lo que sentimos. Y, sin embargo, son dos cosas diferentes y, aunque se producen en fracciones de segundo, no son simultáneas.

Aquí es precisamente donde la composición de diarios profesionales, de aprendizaje y personales nos resulta extremadamente útil. Los procesos a los que me he referido antes son extremadamente rápidos, y con mucha frecuencia nos encontramos experimentando un acontecimiento externo, nuestras respuestas internas y nuestras reacciones externas (lo que hacemos o decimos, o ambas cosas) en segundos o, incluso, en una fracción de segundo. Por supuesto, afortunada o desafortunadamente, lo hecho hecho está, y lo dicho dicho queda, y no hay forma de deshacerlo. Pero sí hay formas de revisitarlo, comprenderlo, aprender de ello y crecer a partir de lo aprendido y, más aún, aprender de este proceso mismo que acabamos de describir.

La composición de diarios profesionales y de aprendizaje es tan valiosa, útil y recomendable como la composición de diarios personales. Entiendo perfectamente que puede resultar extraño, que se puede sentir cierto temor o inseguridad al plantearse empezar a hacerlo, y que nuestra cabeza nos puede ofrecer un buen número de razones para no escribir. Normalmente, cuando me encuentro con el miedo o incluso el rechazo al uso de diarios, pido a las personas que sienten ese miedo o rechazo que, en lugar de decírmelo, lo escriban para que yo pueda leerlo después, o para que me lo expliquen después de haberlo volcado en el papel o el ordenador. No es un truco, pero muchas veces funciona como si lo fuera, y funciona porque cuando una persona escribe sobre ella, sobre lo que pasa por su interior, es imposible que no suceda nada, porque está hablando con ella misma. Está, de hecho, conectando o reconectando con ella misma, y todavía no he conocido a nadie que, de verdad, no quiera hacer eso ni sentir lo que se siente al hacerlo.

En otra ocasión escribiré sobre las ventajas de la composición de diarios. Los estudios empíricos y teóricos sobre ello son abundantes, y las propias experiencias de quienes escribimos son argumentos tan valiosos como el experimento más sofisticado y validado. Aquí solo quiero dejar hoy una reflexión de la Dra. Beth Jacobs, una de las figuras pioneras y de referencia en el mundo de la composición de diarios, procedente de su libro Writing for emotional balance: A guided journal to help you manage overwhelming emotions:


Journals are like a checkpoint between your emotions and the world. They are very private but allow you to view your feelings from some distance. In a journal, you can clarify, release, organize, and soothe your feelings. You can experiment without consequences


Ese efecto de clarificación y organización es el que me interesa destacar aquí en relación con el modelo propuesto por el Dr. Burns.

Con el objetivo de ayudarnos a clarificar y organizar nuestra vivencia de acontecimientos externos, nuestras respuestas internas a ellos, y nuestras acciones, cuando las haya, he diseñado esta sencilla plantilla que puede ser utilizada en un diario profesional, de aprendizaje o personal:





El primer bloque permite a la persona que escribe registrar los componentes de su experiencia diferenciando entre acontecimientos externos, pensamientos y sentimientos. Con ello, revisita el impacto que un determinado aspecto del mundo externo ha tenido sobre ella y la forma en que su mundo interno ha procesado ese acontecimiento. Conviene esforzarse en escribir diferenciando tanto como sea posible los tres componentes de la experiencia, lo cual permite apreciar con mucha más claridad precisamente la conexión entre ellos.

El segundo bloque permite a la persona que escribe registrar sus reacciones externas, las manifestadas hacia su entorno, en el caso de que las haya habido. Cronológicamente, lo dicho o lo hecho llegan después de lo sentido, aunque pueda resultar difícil reconocer el espacio de tiempo que los separa. Sin embargo, el hecho de situar este segundo bloque debajo del primero permite a la persona que escribe reflexionar con más claridad sobre si lo que hizo o dijo estuvo conectado con lo que pensó, lo que sintió, o ambos, o directamente con lo que ocurrió, como es el caso de las reacciones provenientes de nuestro cerebro reptiliano.

Si el primer bloque permitía registrar y observar el impacto de la situación externa sobre la persona que escribe, el último le permite recoger información y reflexionar sobre el impacto que ella misma ha podido tener en la situación a partir de sus propias reacciones, o de la falta de ellas y, a partir de ese punto, el ciclo vuelve a comenzar.

En un post anterior escribía que las relaciones son la esencia de una organización. Esas relaciones están directamente conectadas a los mundos interiores de las personas que intervienen en ellas.  Comprender lo que nos pasa por dentro no puede más que ayudarnos sobremanera a comprender mejor la forma en que interactuamos con nuestro entorno. Los diarios de desarrollo profesional, de aprendizaje y personales son recursos valiosísimos para vernos por dentro, conocernos más, y ser personas un poco más completas cada día, y eso es así, en parte, por los procesos internos de aprendizaje y crecimiento desencadenados precisamente por el uso de diarios.

Espero que disfrutes la plantilla. Estaré encantado de que me lo cuentes, si te apetece.

Más sobre composición de diarios en la página Journaling for Life en esta website y en mi página de Facebook dedicada a la composición de diarios.

Puedes descargarte esta entrada en pdf aquí

Somos el árbol que cortamos y el mar que intentamos navegar

Cuando nos mantenemos ocupados con pensar en lo que vamos a hacer o, más allá aun, planificar lo que creemos que vamos a hacer que suceda, ...